ESCUELA PRIMARIA "MI PATRIA ES PRIMERO"

martes, 17 de mayo de 2016

USO DE LA ORTOGRAFÍA.

CLASIFICACIÓN DE LAS VOCALES.
 
 
 

¿Cómo se clasifican las vocales?

●Las vocales se clasifican en débiles o cerradas 'i', 'u'.

●En fuertes o abiertas: 'a', 'e', 'o'.



Y cuando se unen 2 vocales en una misma sílaba existe:


●vocal tónica: vocal que recibe la mayor fuerza de pronunciación


●vocal átona: vocal que no recibe la mayor fuerza de pronunciación

 

¿Qué es un diptongo?
 
     Un diptongo se forma cuando se unen dos vocales en una misma sílaba que cumplan una de las siguientes condiciones, teniendo en cuenta que una 'h' intercalada no impide la formación del mismo:



◊Una de ellas ha de ser débil y átona y otra fuerte, sin importar el orden. Ejemplos: aire, auto, pierna, puente, etc.


◊Las dos son vocales débiles. Ejemplos: ruido, viudo, etc.

 


Por otra parte, no se formaría un diptongo en los siguientes casos:



◊La unión de dos vocales fuertes, que darían lugar a dos sílabas independientes. Ejemplos: faena, caoba, teatro, peor, roer, etc.


◊La unión de una vocal fuerte con una débil acentuada, que también daría lugar a dos sílabas independientes. Ejemplos: día, algarabía, María, debía, etc.



                   Tipos de diptongos.

Hay dos tipos de diptongos:



Creciente, que se da cuando la vocal débil se sitúa antes de la vocal fuerte: riesgo, comedia, tierra, piojo, fuego, residuo, etc.



Decreciente, producido cuando una vocal débil se sitúa después de una fuerte: pausa, paisaje, feudo, peine, etc.



                           
Adiptongo.
 También lamado hiato , el cual se produce cuando dos vocales en contacto pertenecen a distintas sílabas, es decir se pronuncian por separado. El efecto contrario, que se pronunciaran en la misma sílaba, se le denominaría diptongo.

Ejemplos: 
Resultado de imagen para que es un adiptongo



Recomendaciones :

-La letra 'h', colocada entre dos vocales, no impide la formación de un diptongo: cohibir, Prohibido, ahijado, ahumar.


-Si los diptongos 'ai', 'ei', 'oi', 'ui' se encuentran al final de la palabra se escriben con 'y' en lugar de con 'i': jersey, hoy, convoy, etc.



-En las sílabas 'qui', 'que', 'gui' y 'gue' no hay diptongo, ya que la 'u' lo impide.

 



miércoles, 4 de mayo de 2016

LA BATALLA DE PUEBLA.

5 DE MAYO DE 1862.

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     En octubre de 1861, Francia, Inglaterra y España suscribieron la Convención de Londres, en la cual se comprometieron a enviar contingentes militares a México para reclamar sus derechos como acreedores por una deuda que ascendía alrededor de 80 millones de pesos, aproximadamente eran 69 millones para los ingleses, 9 millones para los españoles y 2 millones para Francia.

     El contingente europeo, estaba compuesto de la siguiente manera: 

España: 6000 hombres al mando del General Juan Prim.

Francia: 3000 hombres dirigidos por el Contraalmirante Jurien de la Gravière. 

Reino Unido: 700 marines bajo el comando del Comodoro Dunlop. 
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    Poco después de reunirse, los representantes de los tres países enviaron un ultimátum al gobierno mexicano en el que pedían el pago de sus deudas; de lo contrario, invadirían el país. Juárez, quien gobernaba a un país que apenas empezaba a levantarse de la postración económica, respondió con un exhorto a lograr un arreglo amistoso, y los invitó a conferenciar.
       Los representantes aceptaron el llamado y en febrero de 1862 se reunieron con los ministros juaristas del Exterior, Manuel Doblado, y de Guerra, Ignacio Zaragoza, en la hacienda de La Soledad, cerca de Veracruz. Gracias a la habilidad como negociador de Doblado se firmaron los Tratados preliminares de La Soledad, en los que se obtuvo el reconocimiento como interlocutor para el gobierno de Juárez y se garantizó el respeto a la integridad e independencia del país
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      El 5 de marzo, cuando aún se realizaban las negociaciones en Orizaba, llegó a Veracruz un contingente militar francés bajo el mando de Charles Ferdinand Latrille, conde de Lorencez, quien relevó en el mando a Jurien de la Gravière y se dirigió a Tehuacán. También llegó el general conservador Juan Nepomuceno Almonte, quien de inmediato se proclamó "jefe supremo de la nación" y empezó a reunir a las tropas conservadoras, remanentes de la Guerra de Reforma, para apoyar a los franceses.

     En abril de 1862 la alianza tripartita se rompió debido a que España e Inglaterra se dieron cuenta de que Francia tenía un interés soterrado, de tipo geopolítico, bajo el reclamo económico: derrocar al gobierno republicano de México para establecer una monarquía favorable a su política colonial, con miras a contrarrestar el creciente poderío de Estados Unidos.
        A finales de abril, Lorencez desconoció los Tratados de Soledad y se puso en marcha, junto con sus efectivos, hacia Puebla, con el fin último de conquistar la Ciudad de México. A los militares franceses los rodeaba un aura de invencibilidad en combate dado que no habían sido derrotados desde Waterloo, casi 50 años antes, con sonadas victorias en las batallas de Solferino, Magenta y Sebastopol. Esta actitud quedó de manifiesto en el siguiente mensaje, que Lorencez envió al conde Jacques Louis César Alexandre Randon, ministro de Guerra francés, poco después de la Batalla de Las Cumbres: 

"Somos tan superiores a los mexicanos en organización, disciplina, raza, moral y refinamiento de sensibilidades, que le ruego anunciarle a Su Majestad Imperial, Napoleón III, que a partir de este momento y al mando de nuestros 6,000 valientes soldados, ya soy dueño de México”.

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       El 28 de abril, el Ejército de Oriente se topó con la columna de Lorencez en un paso de montaña en las Cumbres de Acultzingo, en el límite entre Veracruz y Puebla, lo que representó el primer encuentro bélico formal. Zaragoza no pretendía cortarle el paso a los invasores, sino más bien foguear a sus soldados, muchos de ellos faltos de experiencia, y al mismo tiempo causarle el máximo de pérdidas posible al enemigo. En la llamada Batalla de Las Cumbres murieron 500 franceses, mientras las bajas mexicanas ascendieron sólo a 50.

       Asegurado el paso de Acultzingo, el 2 de mayo de 1862 la columna principal del ejército expedicionario francés salió de San Agustín del Palmar, en Veracruz, para cruzar la Sierra Madre Oriental y dirigirse hacia Puebla, paso obligado para llegar a la capital del país y que era además uno de los bastiones del Partido Conservador, donde esperaban ser recibidos "con una lluvia de rosas", como le aseguró Saligny a Napoleón III en una carta. El 3 de mayo por la noche, el general Zaragoza arribó a Puebla, dejando en su retaguardia una brigada de caballería para hostigar a los invasores. Los efectivos del Ejército de Oriente se organizaron por las calles desiertas de la ciudad, ya que la mayoría de la población era partidaria de la invasión.

         A las 9:15 de la mañana del 5 de mayo, los franceses aparecieron en el horizonte, avanzando desde la cercana Hacienda de Rementería, cruzando fuego con las guerrillas de caballería que se batían en retirada y que no se replegaron hasta que las líneas francesas estuvieron formadas y listas para avanzar. La batalla se inició en forma a las 11:15 de la mañana, anunciándose con un cañonazo desde el Fuerte de Guadalupe y acompañado por los repiques de las campanas de la ciudad. En ese momento se dio una maniobra sorpresiva: la columna francesa, que venía avanzando en orden de oriente a poniente, se dividió en dos: la primera, compuesta por aproximadamente 4000 hombres y protegida con su artillería, dio un violento viraje hacia la derecha y se dirigió hacia los fuertes; mientras que la segunda columna, compuesta por el resto de la infantería, quedó como reserva.
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       Mientras se libraba la batalla, en el Palacio Nacional y en la Ciudad de México en general se vivía un ambiente de tensa espera. Lo último que se sabía de Puebla era el telegrama enviado por Zaragoza hacia las 12:30 del día, en el que avisaba que el fuego de artillería de ambos lados había iniciado. Luego, silencio. Ante la incertidumbre, el gobierno había hecho salir precipitadamente al general Florencio Antillón al mando de los Batallones de Guanajuato, quedando como guardianes de la capital sólo 2,000 hombres del Regimiento de Coraceros Capitalinos y algunos centenares de milicianos pobremente armados. Si las tropas guanajuatenses se perdían, la capital quedaría desprotegida.

     A las 4:15 de la tarde finalmente se recibieron noticias:

... Sobre el campo a las dos y media.— Dos horas y media nos hemos batido. El enemigo ha arrojado multitud de granadas.— Sus columnas sobre el cerro de Loreto y Guadalupe han sido rechazadas y seguramente atacó con cuatro mil hombres. Todo su impulso fue sobre el cerro.— En este momento se retiran las columnas y nuestras fuerzas avanzan sobre ellas. Comienza un fuerte aguacero.— I. Zaragoza
      Zaragoza envió más tarde otro telegrama en el que dijo que los franceses habían iniciado la retirada hacia Amozoc, pero sin mencionar el resultado final de la batalla. 

      Finalmente, a las 5:49 de la tarde se recibió otro parte, dirigido al ministro de Guerra, que causó júbilo (y un gran alivio) en Palacio Nacional:

... Las armas del Supremo Gobierno se han cubierto de gloria: el enemigo ha hecho esfuerzos supremos por apoderarse del Cerro de Guadalupe, que atacó por el oriente de izquierda y derecha durante tres horas: fue rechazado tres veces en completa dispersión y en estos momentos está formado en batalla, fuerte de más de 4,000 hombres, frente al cerro de Guadalupe, fuera de tiro. No lo bato, como desearía, porque el Gobierno sabe (que) no tengo para ello fuerza bastante. Calculo la pérdida del enemigo, que llegó hasta los fosos de Guadalupe en su ataque, en 600 o 700 entre muertos y heridos; 400 habremos tenido nosotros. Sírvase vd. dar cuenta de este parte al C. Presidente.— I. Zaragoza.